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Doce Razones por las que Usted Debe Investigar la Iglesia de Cristo

Traducido y Convertido en Curso Bíblico por Pablo Melton

Escrito por Ronny Wade

 

Lección 12

(cuestionario y párrafo final por Angel Lagos)

 

 

 

Razón # 12: Usted debe investigar la Iglesia de Cristo…. porque Enseña la Verdad acerca del Espíritu Santo y los Dones Espirituales
El tema del Espíritu Santo es uno de los más malentendidos de los asuntos religiosos.  Muchas personas afirman tener el don del Espíritu Santo, pero entienden la medida con que lo tienen. Otros dicen tener el Espíritu hoy con dones sobrenaturales.   Por esta razón queremos estudiarlo hoy.

I. LOS DONES POR MEDIO DE LA IMPOSICIÓN DE LAS MANOS.

En el primer siglo, los dones milagrosos siempre fueron impartidos por la imposición de las manos de los apóstoles.  Solamente los apóstoles podían impartir este don de poder milagroso.   Había nueve dones espirituales.  Por favor busque en su Biblia 1 Corintios 12:8-12.   Estos nueve dones son estos:

  1. EL DON DE LA PALABRA DE SABIDURÍA
  2. EL DON DE LA PALABRA DE CIENCIA
  3. EL DON DE FE
  4. EL DON DE SANIDADES
  5. EL DON DE HACER MILAGROS
  6. EL DON DE LA PROFECÍA
  7. EL DON DEL DISCERNIMIENTO DE ESPÍRITUS
  8. EL DON DE LENGUAS
  9. EL DON DE INTERPRETACIÓN DE LENGUAS.

Veamos un ejemplo de algunos cristianos que recibieron estos dones.   En Hechos 8:14-19 leemos: « Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo». Este es un ejemplo de los apóstoles imponiendo las manos sobre los recién convertidos e impartiéndoles el poder del Espíritu Santo.  Reconociendo las posibles ganancias de los dones, Simón quería comprar ese poder de impartir dones.  Necesitamos enfatizar el hecho que NADIE, aparte de los apóstoles tenía el poder de impartir estos dones.

II. El BAUTISMO CON ESPIRITU SANTO.

El bautismo del Espíritu Santo fue un don especial de Dios para ciertas personas.  Nunca fue impartido por la imposición de las manos de los apóstoles a ninguna persona, sino que siempre provenía directamente de Dios. Jamás se le mandó a nadie ser bautizado con el Espíritu Santo, sino que fue una promesa para los apóstoles.  Por lo tanto, aquellos que alegan que el Bautismo del Espíritu Santo es  necesario para recibir la salvación, simplemente no entienden la enseñanza de la Biblia acerca de este tema.  Solamente hay dos casos de este bautismo especial mencionado en la Biblia.  Veamos ambos cuidadosamente. 

Hechos 2:1-5 «Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;  y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.»  

En este caso, el bautismo con el Espíritu Santo fue dado a solamente a los doce apóstoles.  Les permitió predicar y hacer milagros para la difusión del evangelio del reino. También hablaron en “otras lenguas” que eran otros idiomas.  El hablar en lenguas no fue algún tipo de tonterías, sandeces, ni palabrerías que nadie podía entender. No fue algún parloteo incoherente a ambos el hablante y el oyente. 

El otro caso del bautismo con el Espíritu Santo se encuentra en Hechos 10:44-48 y ocurre en la conversión de Cornelio y su familia.  El propósito fue para mostrar que Dios había aceptado a los gentiles, y que les había dado a ellos el mismo derecho y privilegio de obedecer el evangelio de Cristo que fue dado a los judíos.

De hecho, el ángel le dijo a Cornelio que mandara a traer a Pedro quien “te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa” (Hechos 11:14).   Note Hechos 10:44-48, «Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.  Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.  Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?  Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.»

Esto cubre los dos ejemplos del bautismo con el Espíritu Santo que se encuentran en el Nuevo Testamento.  Ya que los apóstoles y los de Hechos 10 son los únicos que alguna vez recibieron el bautismo del Espíritu Santo, no tenemos razón porque suponer que todavía existe hoy. Nadie aparte de los apóstoles jamás fue prometido el bautismo con el Espíritu Santo.  Nunca fue una promesa general para todas las personas.  También, ya que los apóstoles fueron los únicos que podían imponer las manos sobre una persona e impartirles los dones milagrosos, lógicamente deducimos que cuando murió el último apóstol, cesó este poder.  Cuando murió el último hombre sobre quien el apóstol había impuesto las manos, entonces dejaron de existir las manifestaciones milagrosas del Espíritu.  

En Juan 16:7-14, encontramos una lista de cuatro cosas que haría el Espíritu Santo como parte de su obra.  1) Convencería al mundo de pecado, de justicia y de juicio;  2) guiaría a los apóstoles a toda la verdad; 3) Les haría recordar a los apóstoles todo lo que Cristo les había dicho; y 4) Glorificaría a Cristo.

  1. EL ESPÍRITU SANTO NO FUE DADO PARA QUE LA GENTE SE JACTARA DE SU PODER. Simón en Hechos 8:9-12 es un buen ejemplo. Este hombre fue algún tipo de mago.  Deslumbraba a la gente con sus obras y poder.  Sin embargo, fue convertido a Cristo.  Mientras seguía tras los apóstoles, él no solamente vio los milagros que hacían sino que su poder de imponer las manos y transmitirles el poder de obrar milagros a otros.  Simón quería ese poder, entonces les ofreció dinero a los apóstoles para recibirlo.  Su motivo fue pecaminoso.   Le dijeron, «Tu dinero perezca contigo.»  Hoy vemos y oímos a muchos jactarse de su poder de sanar a los enfermos, levantar a los muertos, etc.  Algunos hasta escriben libros acerca de sus “grandes milagros”.  El Espíritu Santo no hace a las personas jactarse de su habilidad de obrar milagros.  El Espíritu Santo vino para glorificar a Cristo, y no a si mismo (Juan 16:14).
     
  2. EL ESPÍRITU SANTO NO FUE DADO PARA SIEMPRE MANTENER SANA A LA GENTE. La idea que Dios nunca permite a su pueblo enfermarse y que Dios no quiere que busquen ayuda medica cuando están enfermos está en contra de la doctrina bíblica. Pablo le dijo a Timoteo que usara “un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades” (1 Timoteo 5:23).  Pablo no le dijo a Timoteo, “tenga fe y el Espíritu Santo le sanará”.  Note también que Pablo dejó enfermo a Trófimo en Mileto (2 Timoteo 4:20).

¿Por qué no sanó Pablo a Trófimo?  La respuesta es sencilla: El poder del Espíritu Santo nunca tuvo el propósito de simplemente hacer saludable a los enfermos.  Aun Pablo tuvo una enfermedad de la carne, según Gálatas 4:13.  ¿Por qué entonces habla la Biblia acerca de personas que fueron sanadas físicamente por el poder de Dios?   La respuesta se encuentra en el propósito detrás de estos milagros.  Note Juan 11:15, «y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.»  El motivo real fue el producir fe.  Hoy la palabra de Dios produce fe según Romanos 10:17, «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.»  No necesitamos milagros para producir fe porque tenemos la Biblia.  Pero los milagros también confirmaron la verdad.  Hebreos 2:3-4 dice: «¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.»

En síntesis, las Escrituras dicen que los milagros certificaron el mensaje a través de autenticar el mensajero.  Por lo tanto, a través de los milagros, Jesús fue demostrado ser “varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales” (Hechos 2:22).  2 Corintios 12:12 nos dice que los milagros de Pablo fueron “señales de apóstol”.  Aquellos que hoy afirman tener el poder de sanar a los enfermos, no han podido entender el porqué los apóstoles sanaban a la gente del primer siglo.  No solamente tuvo el propósito de sanarlos, pero sirvió para confirmar la palabra de Dios y de producir fe en los corazones, y luego obediencia. 

  1. EL ESPÍRITU SANTO NO LE HARÁ CAER NI RODAR EN EL SUELO NI HERIRSE. Para muchos, la emoción es el quid de la cuestión. Corren, gritan, saltar las bancas de la capilla, empiezan a rodarse en el suelo, se ensucian y muchas veces se lastiman. Algunos enseñan que el rodarse en el suelo y ensuciarse muestra sumisión al Espíritu Santo.  Otros afirman que el rodarse y brincar son señales que el Espíritu Santo ha caído sobre ellos.  Sin embargo, note el comportamiento de los apóstoles cuando recibieron el Espíritu Santo (Hechos 2:1-4; 10:44-26). No hay ni un indicio de este tipo de comportamiento.  Si examinamos tal comportamiento como lo describe las sagradas escrituras, aprendemos su verdadera fuente.  En Hechos 19:13-16 y Marcos 5:1-5, encontramos a personas hiriéndose y saltando sobre otros.  ¿Qué fue lo que causó que actuaran así?  La Biblia dice que fue un “espíritu malo”, y no el Espíritu Santo.
  2. EL ESPÍRITU SANTO NO LE SALVARÁ APARTE DE LA PALABRA DE DIOS. Algunos enseñan que el Espíritu Santo tiene que obrar misteriosamente en su corazón antes de que usted pueda ser salvo. Dicen que es “una experiencia mejor sentida que explicada.” Afirman que es imposible para el hombre venir a Dios a menos que el Espíritu lo llame directamente.  Esta enseñanza ha llevado a algunos a reclamar que han visto “luces brillantes” o que han tenido visiones, o escuchado voces en la noche, etc. y a creer que todo esto prueba que son “llamados” por el Espíritu Santo.  Sin embargo, en el asunto de la salvación, el perdón proviene de y ocurre en la mente de Dios.  Isaías 55:7 dice: «Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.»  Siendo esto el caso, cualquier evidencia de perdón tiene que proceder de Dios, y no de nuestro interior.  Que yo diga, «Soy salvo porque vi una luz brillante» no significa nada, puesto que Dios nunca ha dicho que tal experiencia sea evidencia de mi perdón.  Por lo tanto, la única manera de saber que he sido perdonado es someterme a la ley de Dios que ofrece perdón.
  3. EL ESPÍRITU SANTO NO LE PROTEGERÁ DE LA TENTACIÓN NI LE GUARDARÁ DEL PECADO, SIN LA AYUDA DE USTED. Algunos dicen que son inmunes a la tentación y al pecado por causa del Espíritu Santo. Sin embargo, muchos de nosotros conocemos a personas que alegaban tener la orientación del Espíritu Santo, pero que al mismo tiempo andaban en pecado. Algunos ahora están cumpliendo una pena de cárcel.  Tenemos los relatos bíblicos de hombres como Pedro y Bernabé que recibieron el Espíritu Santo, pero fueron tentados y pecaron.  El Espíritu no les protegió contra el pecado.  Pablo escribió en 1 Corintios 9:27, «sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.»   No hay varita mágica que el Espíritu Santo agita para proteger a su pueblo contra Satanás (Gálatas 2:11-14). El enseñar así es engañar a las personas y ofrecerles una esperanza falsa e infundada.
  4. EL ESPÍRITU SANTO NO VINO PARA ENRIQUECER A LA GENTE. Hay algunos que enseñan “doctrinas de prosperidad.” La idea es que Dios no quiere que ninguno de sus hijos sea pobre.  La promesa de riquezas tienta a muchos de estos hombres a enseñar esta falsa doctrina.  Personas que no tienen la capacidad, muchas veces mandan sus últimos dólares, creyendo que de algún modo su donación les hará ricos.  Les dicen que hay que “sembrar una semilla de fe”.  Esto se interpreta como , «envíanos su dinero.»  La verdad es que los únicos que se están volviendo ricos son los predicadores de esta doctrina falsa y engañosa.  Se aprovechan de los inocentes y confiados.  ¡Qué tragedia!  Pedro habló de falsos predicadores como estos en 2 Pedro 2:3, diciendo « y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas…»  Estos falsos predicadores son motivados por ganancias personales.  Usan palabras ingeniosa y expertamente forjadas para la ocasión. El Espíritu Santo no vino a la tierra para enriquecer a la gente, y los que prometen riquezas tergiversan la palabra de Dios.

¡Qué todos aprendamos a respetar esta tercera persona de la Deidad!  ¡Qué le honremos por revelarnos la bendita palabra de Dios, por el hecho que él inspiró a los apóstoles y los guió a toda la verdad.  El olvidarse de estas cosas y atribuirle cosas al Espíritu Santo que no eran parte de su obra ni misión es hacerle gran injusticia a Dios, a su palabra, y a su divino Espíritu.

 

Cuestionario

SELECCIÓN MÚLTIPLE: (Por favor escriba la letra de la respuesta correcta en el espacio en blanco).

______  1.  En el primer siglo, los dones milagrosos siempre fueron impartidos:
(a) por la imposición de las manos del “pastor”  (b) por el Espíritu Santo de manera directa mediante la oración (c) por la imposición de las manos de uno de los 12 apóstoles originales de Cristo

______  2.  El bautismo del Espíritu Santo: (a) puede ser recibido por cualquier persona para salvación (b) Solamente fue recibido en dos casos: por los apóstoles y la casa de Cornelio (c) fue recibido solamente por los apóstoles

______  3.  Cuando los carismáticos saltan las bancas de la capilla, gritan con emoción palabras sin sentido, empiezan a rodarse en el suelo: (a) Es una señal y prueba que tienen el Espíritu de Dios  (b) Están comportándose como los hombres poseídos por “espíritus inmundos” (c) Están demostrando el poder de Dios

______  4.  ¿De qué manera obra el Espíritu Santo para salvar al pecador? (a) Obra directa y misteriosamente en el corazón del pecador (b) Obra mediante las Sagradas Escrituras  (c) Le da experiencias y sentimientos sobrenaturales

______  5.  La “doctrina de la prosperidad” que enseña que Dios no quiere que ninguno de sus hijos sean pobres: (a) es verdad porque Dios promete hacer rico al cristiano en cosas materiales (b) es una doctrina falsa que está enriqueciendo a los predicadores que usan esta táctica para pedir donaciones  (c) no es una doctrina que se aprovecha de los inocentes y confiados.

 

VERDADERO O FALSO:  (Por favor escriba “V” en el espacio si la declaración es verdadera y “F” si es falsa).

______  1. El Espíritu Santo ha venido para enriquecer a los creyentes
                  con riquezas terrenales y a sanar a todos los enfermos que
                  tienen fe.

______  2. Después de nacer de nuevo, el Espíritu Santo nos hace inmunes a las
tentaciones y al pecado.

______  3.  Cuando murió el último hombre sobre quien el apóstol había impuesto las
manos dejaron de existir las manifestaciones milagrosas.

______  4.  El Espíritu reveló a los apóstoles una parte de la verdad y
                   sigue revelando nuevas enseñanzas a los creyentes o a
                   profetas de Dios hoy día.

______  5.  Hoy en día el don espiritual de sanidad y los demás
                   dones ya cumplieron con su propósito de confirmar la
                   palabra de Dios que estaba siendo revelada en el primer
                   siglo.  En la actualidad tenemos las Sagradas Escrituras ya
                   confirmadas y por lo tanto, ya no tenemos necesidad de
                   dones milagros.

 

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Amigo y amiga estudiante: En el transcurso de este intereseante curso biblico, usted ha indagado en la enseñanza maravillosa del Nuevo Testamento sobre la iglesia de Cristo. Ahora le animamos en el nombre de Jesuscrito que sea parte del cuerpo de Cristo que es la iglesia que Cristo fundó. No es católico romano ni protestante.  No es una denominación.  Es la iglesia de la cual usted puede leer en el Nuevo Testamento.  Le rogamos que se salve, obedeciendo el evangelio, bautizándose para perdón de los pecados (Hechos 2:38, 47).  De esa manera usted formará parte de la iglesia original de la cual eran miembros los apostoles de Jesucristo.  Cristo le añadirá a su iglesia, la única de la cual Él es Salvador (Efesios 5:23)

 

 

 

 

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