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Dios «lo hizo pecado» por nosotros

 

Pregunta: ¿Qué significa 2 Corintios 5:21 cuando dice que Cristo fue hecho pecado por nosotros? (E.E.U.U.)

 

 

Respuesta: Varios teólogos sectarios prominentes sostienen que mientras el Señor languidecía en la cruz, él literalmente llevó nuestros pecados en su cuerpo, de modo que, en cierto sentido, Jesús realmente se convirtió en pecador.

 

De hecho, Martin Lutero, el reformador protestante prominente, escribió en 1838 en su comentario sobre Gálatas:

«Los profetas previeron por el Espíritu que Cristo se convertiría en el mayor transgresor, asesino, adúltero, ladrón, rebelde y blasfemo, que haya existido o que pueda haber en el mundo. . .». 

 

Alegó que el Señor perdió su inocencia en el Calvario, y murió siendo un ser pecador. En otras palabras, estos sectarios enseñan que Dios imputó la culpa del hombre al Cristo inocente y que nuestros pecados fueron transferidos a Él.  Esta teoría es completamente errónea por dos razones.

 

Primero, si Cristo fue «culpable» de pecado en la cruz, entonces su castigo fue justo. Y si Jesús merecía su muerte, difícilmente podría tener mérito para otros.

 

Segundo, la teoría del pecado imputado no tiene sentido. El pecado es un acto cometido por elección personal (1 Jn. 3:4); es un comportamiento o actividad insumiso a la autoridad de Dios. Un individuo no puede convertirse en pecador a través de una transgresión cometida por otro individuo (Ezequiel 18:20). El pecado no puede ser transferido. Sin embargo, lo que es extremadamente extraño es que algunos hermanos de la iglesia del Señor defienden esta idea sacrílega que nuestros pecados fueron transferidos a Cristo.

 

1 Pedro 2:24

¿Qué significa, entonces, 1 Pedro 2:24?  Allí dice, con referencia al Señor Jesús, que «llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero».

 

Al decir que Jesús cargó nuestros pecados, Pedro no quiso sugerir que el Señor se infectó con pecado mientras estaba en la cruz. El apóstol ya había declarado que Jesús murió como «cordero sin mancha y sin contaminación» (1 Pedro 1:19). ¿Podemos decir honestamente que Jesús «absorbió» nuestro pecado?

 

La expresión «Él llevó nuestros pecados» de ninguna manera sugiere que el Señor llevó la “culpa” del pecado humano en su cuerpo personalmente. Aquí la expresión «llevar pecados» denota «llevar la pena o el castigo del pecado».

 

Un ejemplo de esto es Lamentaciones 5:7. Mientras Jeremías lloraba la caída de Jerusalén, escribió estas palabras: «Nuestros padres pecaron, y han muerto; Y nosotros llevamos su castigo» (Lam. 5:7). La traducción literal del hebreo se expresa en la versión La Biblia de Las Américas que dice, «Nuestros padres pecaron, ya no existen, y nosotros cargamos con sus iniquidades».  En el original no dice «llevamos su castigo»  como dice la versión Reina Valera sino que «llevamos sus iniquidades».  No obstante, los israelitas aquí mencionados cargaron con las iniquidades de sus padres a través de sufrir el castigo de los actos inicuos cometidos por sus progenitores. Estos israelitas no tuvieron la culpa de las generaciones anteriores; simplemente sufrieron las consecuencias de la rebelión de sus padres.  Por lo tanto, «llevar el pecado» significa llevar el castigo del pecado. 

 

2 Corintios 5:21

¿Qué significa entonces 1 Corintios 5:21 cuando dice que Jesús se convirtió en pecado por nosotros?

 

2 Corintios 5:21 «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él».

R. Dungan escribió: «Literalmente, Cristo no podía ser pecado; Él estaba completamente sin pecado; y la única manera en que el lenguaje pudiera ser verdadero es mediante el uso de la figura de la metonimia. Se convirtió en una ofrenda por nuestros pecados (p.284; Bullinger)».

 

Este uso de la palabra «pecados» para indicar «ofrenda por el pecado» se puede validar mediante el Antiguo Testamento. Al describir ciertos sacrificios ofrecidos bajo el código levítico en relación con la consagración de los sacerdotes, Moisés instruyó: «Pero la carne del becerro, y su piel y su estiércol, los quemarás a fuego fuera del campamento; es ofrenda por el pecado» (Éxodo 29:14). Note las palabras finales del versículo, «ofrenda por el pecado». En la Biblia hebrea el término es simplemente «pecado». Los traductores agregaron las palabras «ofrenda por» para aclarar el significado.  De hecho, esta palabra hebrea y su raíz significa básicamente «errar en el camino o no dar en el blanco» ocurre más de 500 veces en el Antiguo Testamento, y en aproximadamente el 40% de estos casos, metafóricamente denota una “ofrenda por el pecado”. No es sorprendente que  prácticamente todas las traducciones representan la palabra original «pecado» como «ofrenda por el pecado» en Éxodo 29:14 debido a que el contexto hace una referencia clara a un sacrificio. Claramente ese es el significado de la expresión (Levítico 10:17). Por lo tanto, cuando dice en 2 Corintios 5:21 que Jesucristo se convirtió en pecado por nosotros, bien podría significar que Él se convirtió en una ofrenda por el pecado.

 

Sin embargo, otra interpretación viable de este versículo es que Dios le permitió a Jesucristo sufrir como si tuviera pecado, aunque por supuesto, no tenía ningún pecado en ningún sentido real.

 

El erudito griego Henry Thayer respaldaba esta interpretación, viéndola como una metonimia de lo «abstracto por lo concreto», explicando el versículo así: «Aunque Jesús no conoció pecado, es decir, no tenía pecado, sin embargo, Dios permitió que lo trataran como si fuera pecador» (p.31).

 

En otras palabras, Dios lo trató como culpable, aunque en ningún momento fue culpable.  Es decir, Dios lo castigó como criminal aunque no había cometido ningún crimen.  Cristo nunca fue un criminal. Nosotros somos los criminales y él llevó nuestro crimen (no por medio de hacerse criminal) sino por medio de llevar el castigo que nuestro crimen merecía.  De esta manera, Él borró nuestros antecedentes penales.

 

En suma, las Sagradas Escrituras no enseñan que Cristo murió como pecador o que, en algún sentido, absorbió nuestros pecados. Jesús permaneció inocente y libre de pecado mientras sufría en el madero. Decir lo contrario es enseñar una herejía. Jesús fue perfecto incluso en la hora de su muerte. Él nunca tuvo ni un solo pecado en su alma (Hebreos 7:26; 1 Jn.3:5). Él cargó con nuestros pecados y fue hecho pecado a través de llevar el castigo por nuestros pecados, y no a través de una transferencia de culpabilidad.

 

 

 

[Este estudio escrito por P. Melton fue publicado en marzo de 2019 en El Mensajero (en la columna bimestral de “El Discípulo Inquisitivo”). Derechos de autor © 2019. Todos los derechos están reservados. Estamos complacidos de conceder permiso para que este artículo sea reproducido en su totalidad en forma electrónica para exponerlo en en páginas Web siempre y cuando las siguientes estipulaciones sean observadas: (1) la página Web URL específica de IglesiadeCristoNT.org debe ser anotada; (2) el nombre del autor debe permanecer adjunto al artículo; (3) deben ser reproducido exactamente como aparece en el original sin alteraciones.]

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