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Los “Hijos de Dios” en Génesis 6:2

 

Pregunta: ¿Quiénes son los hijos de Dios en Génesis 6:1,2? (Honduras)

 

 

 

Respuesta:  Leamos el texto:

Gen 6:1,2 “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2  que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas”.

Algunos han teorizado que “los hijos de Dios” eran seres celestiales; es decir ángeles que tuvieron relaciones con mujeres humanas “las hijas de los hombres” y produjeron una legendaria raza de gigantes. Los que quieren desacreditar la perfección de las Sagradas Escrituras llaman estos primeros 4 versículos de Génesis 6 una adición de mitología hebrea al texto sagrado.  Pero tal idea es una perversión de la verdad.  

 

¿SON ÁNGELES?

Aunque frecuentemente en las Sagradas Escrituras, la frase “hijos de Dios” se refiere a ángeles (Job 1:6; Job 2:1; Job 38:7; Sal.29:1; Sal. 89:7), hay que descartar la  posibilidad que los ángeles sean “los hijos de Dios” mencionados en Génesis 6:2 debido a su naturaleza espiritual. Los ángeles son espíritus (Hebreos 1:14) y siendo espíritus, no tienen cuerpo físico (Lc.24:39). A veces los ángeles asumieron la forma de hombres, pero no eran en realidad seres físicos. Jesucristo enfáticamente dice que los ángeles no pueden “casarse”, es decir no son capaces de procrear hijos (Mt.22:30). Entonces, podemos  descartar esta interpretación.

 

LOS HIJOS DE SET

Otra posibilidad, y la que tiene que ser la correcta es que “los hijos de Dios” se refieren a la posteridad y linaje del tercer hijo de Adán y Eva llamado Set (Gen.5:3). Dios sustituyó Set en lugar de Abel (Gen.4:25). Estimado lector, recuerde que fue durante el tiempo de Set y de sus descendientes que “los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová” (Génesis 4:26.).  Los hijos de Caín no eran “hijos de Dios”, ya que Dios lo maldijo (Gen.4:11) y no invocaron el nombre de Jehová como lo hizo Set y sus descendientes. Entonces, es lógico que Dios haya designado a los descendientes de Set como hijos de Él. También es posible que fueron llamados “hijos de Dios” porque el escritor de Génesis (Moisés) sabía que fue a través del linaje de Set que nacería el Salvador del Mundo, Jesucristo, el Hijo Unigénito de Dios. 

 

LAS HIJAS DE CAÍN

En contraste, las “hijas de los hombres,” se refieren a la posteridad y linaje de Caín, quien fue maldito (Génesis 4:11-24). Los descendientes de Caín eran corruptos y perversos, hijos degenerados de un padre degenerado, gobernados por los deseos de la carne. Por cierto, el bisnieto de Caín, Lamec fue el primero en practicar la poligamia,  y como su bisabuelo, tenía un espíritu homicida. Es probable que escribió este poema de Gén.4:23,24 para regocijarse después de que su hijo Tubal-Caín inventó armas de metal. La nueva posesión de armas por los hombres primitivos le dio confianza y ganas de buscar revancha y represalia salvaje.  Lamec, al igual que Caín, mató a un hombre; sin embargo, se creía inocente (más inocente que Caín – a lo mejor por haberlo hecho para corregir una injusticia). Como usted puede ver, los descendientes de Caín eran carnales y pecaminosos.  Por lo tanto tiene sentido que el término “hombres” en Gen.6:2 no se usa con referencia a todos los hombres, sino a los hombres impíos, profanos y ajenos de Dios, es decir, a Caín y sus descendientes. Y esto no es de extrañarse porque el uso de la palabra “hombres” para referirse a hombres pecaminosos (especial-mente cuando se compara con Dios) es frecuente en las Sagradas Escrituras (ej.Mt.16:23; Mr.7:8).

 

 SU PROGENIE

El resultado de estos matrimonios mixtos fue la deterioración espiritual de su progenie. Estos hombres piados se casaron con estas mujeres profanas, fijándose en nada más que la belleza externa de las hijas de Caín en vez de considerar su carácter moral. Lamentablemente, lo mismo sucede hoy…¿cuántos hijos de Dios han cometido el grave error de casarse con mujeres paganas? (y viceversa). Ésta fue una de las causas por las que Dios destruyó la Tierra con agua en los días de Noé.

 

Consecuentemente, las hijas de Caín teniendo relaciones con los santos varones de Dios (los hijos de Set) produjeron una raza de hombres de renombre, hombres famosos por sus logros y maldad (según Génesis 6:3), posiblemente los “gigantes” mencionados en el versículo 4.

 

Gen 6:4 “Había gigantes (“nefilim) en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”.

 

La arqueología confirma la existencia de una gran población de personas físicamente grandes en el mundo antiguo. La palabra “gigante” en el hebreo es nefíl la cual significa “derribador”. El empleo de este vocablo sugiere una clase de hombres violentos que asaltaban a los demás. Su gran tamaño fue debido a defectos genéticos (2 Sam.21:20; Deut.3:11; 1 Sam.17:4).  En Números 13:32-33 se usa la misma palabra “nefíl”, y obviamente se refiere no a una raza sobrenatural con ángeles por padres, sino a seres cien por ciento humanos, gigantes por causas genéticas.

 

Num.13:33 “También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes (“nefilim”), y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos”.

 

En los días de Noé, Dios destruyó a estos hombres y mujeres corruptos mandando un diluvio sobre la tierra (Gen.6:3,7). El texto sugiere por su forma positiva de hablar sobre Noé que ni él ni sus hijos son incluidos en los “hijos de Dios” que pecaron contrayendo matrimonios mixtos con las hermosas “hijas de los hombres” (Gén.6:10,11, 13, 18).

 

La sugerencia que estos “nefilim” eran híbridos ángeles y seres humanos refleja una imaginación viva y vana. En primer lugar, esta teoría no es contextual; segundo, desafía las palabras de Jesucristo que los ángeles no pueden engendrar hijos (Mt.22:30), y en tercer lugar, no hay ninguna sugerencia que Noé predicó a híbridos, mitad ángel, mitad humano (Mt.24:37-38; 2 P.2:5).

 

Al mismo tiempo, la interpretación correcta nos enseña una valiosa lección sobre el matrimonio. El casamiento de los hijos de Dios con las hijas de los hombres resultó en el engendramiento de hombres importantes, mundanos, exitosos en el sentido carnal, pero espiritualmente faltos de reverencia para Dios. Esto apresuró la destrucción de la Tierra. Lo mismo sucederá hoy. Con razón, la admonición de Dios para sus hijos hoy en día sigue siendo:  “Cásense sólo en el Señor”.

1 Co.7:39 dice: “libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor”.

 

 

[Este estudio escrito por P. Melton fue publicado en julio de 2017 en El Mensajero (en la columna bimestral de “El Discípulo Inquisitivo”). Derechos de autor © 2017. Todos los derechos están reservados. Estamos complacidos de conceder permiso para que este artículo sea reproducido en su totalidad en forma electrónica para exponerlo en en páginas Web siempre y cuando las siguientes estipulaciones sean observadas: (1) la página Web URL específica de IglesiadeCristoNT.org debe ser anotada; (2) el nombre del autor debe permanecer adjunto al artículo; (3) deben ser reproducido exactamente como aparece en el original sin alteraciones.]

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