Articulos – Ofrenda mandato

LA OFRENDA DE 1CORINTIOS 16:1-3,
¿UNA MEDIDA PROVISORIA O UN MANDAMIENTO ESTABLECIDO?

Pablo Melton

1 Corintios 16:1-3 “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándole, para que cuando yo llegue no se recojan, entonces ofrendas, Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén”.

 Ocasionalmente, hay hermanos que leen 1 Corintios 16:1-3 y concluyen erróneamente que la ofrenda fue una medida provisoria y temporal impuesta en un tiempo de crisis y que no fue un mandamiento duradero. En este estudio, analizaremos cinco razones porque tal aserción es incorrecta.

 

 

I. LA OFRENDA FUE UN MANDAMIENTO ESTABLECIDO

En el versículo 1 dice: “ordené”. La palabra “ordené” (diatasso en el griego) significa “ordenar, dar un mandamiento”.   Encontramos la misma palabra griega en los siguientes pasajes:

Lucas 8:55 “él mandó”
Lucas 17:9 “le había mandado”
Hechos 18:2 “había mandado que“
1 Corintios 7:17 “esto ordeno en todas las iglesias”. Este versículo indica que los mandamientos que Pablo emitía en esta carta fueron ordenanzas universales.

No hay duda que estos versículos constituyen un MANDAMIENTO, una ordenanza divina, y por lo tanto NO ES OPCIONAL. Los verbos imperativos “haced vosotros” y “ponga aparte algo” son inequívocamente órdenes divinas.

 

 

II. ESTE MANDAMIENTO EN 1 CO.16:1 FUE DADO A “LAS IGLESIAS” (congregaciones)

Por lo tanto, este mandamiento es una acción colectiva y no privada. Pablo no dijo: “como ordené a cristianos individuales” sino que dijo: “como ordené a las iglesias”.  Pablo ordena a la iglesia como grupo a recoger una ofrenda semanalmente para que cuando él llegara, no sería necesario recoger ofrendas de cristianos individuales.

1 Corintios 16:2 dice: “para que cuando yo llegue, no se recojan”. Esto muestra la utilidad y beneficio de tener todo ya recogido en una colecta común. La intención no fue que los miembros guardaran el dinero en sus casas. En este caso, al llegar Pablo a Corinto, ¡existiría la necesidad de ir de casa en casa recogiendo todo el dinero! ¡La idea que los miembros pueden almacenar su ofrenda en su casa, lejos de y afuera de la reunión el primer día de la semana es falsa!

 La traducción “guarde algo en su casa” (como aparece en la Versión Antigua y la Reina Valera Actualizada) es errónea debido a que la palabra “casa” no se encuentra en este texto en griego ni de forma explícita ni implícita, sino que fue una adición humana al texto sagrado.

Los Corintios entendían que la “ofrenda” fue un modo de adoración congregacional. Aun 2 Corintios 11:8 implica necesariamente que las congregaciones del primer siglo tenían tesoros o erarios. 2 Co.11:8 “He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros”. En este versículo dice que otras iglesias le pagaban salario a Pablo, pero si no existía una colecta, ¿de donde sacaron los fondos para pagarle salario a Pablo? Note también que Pablo “despojó a otras iglesias”, no a hermanos individuales. ¿Cómo podría haber despojado a otras iglesias si esas iglesias no tenían tesoros?

La palabra “guardándolo” en el griego es thesauros que quiere decir “tesoro o alfolí” según Thayer.
J.W. McGarvey escribió: “La palabra ‘thesaurizon’ traducido ‘guardándolo’ significa literalmente ‘poner en el tesoro’. . .”. Es traducido “atesorando” en Romanos 2:5. El erudito griego James MacKnight traduce esta frase “ponerlo aparte, colocándolo en el tesoro designado”.

Es significativo que Justino Mártir en su obra Apología I (escrito entre el año 153 y 155 d.C) testificó que la práctica de la iglesia primitiva fue recoger la contribución el primer día de cada semana.
Bajo el régimen del Antiguo Testamento, no se le permitió a los israelitas guardar sus diezmos en sus casas, sino llevarlos al templo al alfolí. Malaquías 3:10 dice, “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa”. La misma palabra hebrea aquí traducida “alfolí” se traduce “tesoro” en Job 38:22. La versión DHH lo traduce de esta manera, “Traigan su diezmo al tesoro del templo, y así habrá alimentos en mi casa”.

De forma parecida, los cristianos tienen un deber primordial para con la iglesia local y no pueden actuar independientemente de la iglesia en cuanto a ofrendar.

 

 

III. EL DÍA DE LA OFRENDA ES SIGNIFICATIVO

Dios especificó que ofrendaran el “primer día de la semana”. ¿Por qué este día? La respuesta es que este día fue un día muy significativo para el cristiano. Fue profetizado como el día de celebración cristiana (Salmo 118:22-24), y además fue denominado “el día del Señor” (Ap.1:10). Fue el día en Cristo venció la muerte, y resucitó (Marcos 16:9). Fue el día en que se reunía la iglesia en Troas para partir el pan (Hch.20:7). Siendo el día la reunión cristiana, es irrefutable que la ofrenda era parte de la adoración cristiana.

 

 

IV. ES MANDAMIENTO PARA TODOS LOS SANTOS- NO SÓLO PARA LOS DE JERUSALÉN

¿Fue la ofrenda de 1 Corintios 16:1-2 una medida provisoria instituida solamente para los santos necesitados de Jerusalén? ¿Fue una acción circunstancial para una necesitad específica y transitoria? ¿Implica este pasaje que el único tiempo cuando la iglesia tiene la autoridad para recoger una ofrenda es cuando haya una necesidad específica y solamente para esa necesidad?

Para contestar estas preguntas, notemos otra vez lo que Pablo dice en 1 Corintios 16:1 “En cuanto a la ofrenda para los santos” (los santos necesitados en general). No dice “en cuanto a la ofrenda exclusivamente para los santos necesitados en Jerusalén“. 

De hecho, 2 Corintios 9:13 comprueba que el uso de esta ofrenda no se limitaba a los hermanos en Jerusalén , “Pues por la experiencia de esta ministración (la ministración de suplir lo que a los santos falta- vs.12) glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos (los de JERUSALEN) y para todos.”

La palabra “todos” en este pasaje es alguien aparte de los santos necesitados en Jerusalén.   Su contribución fue para los santos en Jerusalén y para TODOS los santos en semejantes circunstancias, dondequiera que estén. ¡La ofrenda no fue para los santos necesitados de Jerusalén únicamente!

Jesús habló de la necesidad perpetua en Juan 12:8  “Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros.”  Siempre habrá una necesidad para ayudar a santos pobres (2 Corintios 8:13-14). 

De igual modo, siempre existe la necesidad de salvar almas y de ayudar económicamente a los que se dedican a ese labor (misioneros, predicadores, evangelistas).  Y ése es otro propósito para la colecta (2 Co.11:8; Fil.4:15,16).

Pablo, por la autoridad del Espíritu Santo, ordenó a las iglesias a suministrar para esta necesidad perpetua al instruirles a recoger una “ofrenda para los santos…cada primer día de la semana”  ¡Qué sabio es nuestro Dios en instituir un mandamiento para llevar acabo las funciones de la iglesia!

 

 

V. RECOGER UNA OFRENDA SEMANAL ES MANDAMIENTO- ENVIAR DONATIVOS ES OPCIÓN DE CADA IGLESIA

Lo que la iglesia en Corinto dio a los santos en Jerusalén fue un “donativo” de Corinto, y no fue algo que Pablo había mandado que diera a Jerusalén. En 2 Corintios 8, Pablo hablando de “esta obra de gracia” (v.6), y “este servicio para los santos” (v.4) dice en el versículo 8, “No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro.”

En 1 Corintios 16:3 Pablo dice: “Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén”.  

La palabra “donativo” según Thayer significa “un regalo de gracia, beneficencia, donativo”   En 2 Corintios 9:5, Pablo lo llama “vuestra generosidad antes prometida”.  Pablo consideraba la contribución de los corintios un “donativo” o “regalo” a los hermanos pobres de Jerusalén, una prueba de su amor (2 Corintios 8:8).  Pablo NO consideraba esta decisión de la congregación de Corinto de enviar ayuda a Jerusalén como parte de su mandamiento de recoger una ofrenda en 1 Corintios 16:1-2.

Necesitamos entender que las iglesias fueron exigidas a recoger una ofrenda para los santos pobres cada primer día de la semana, pero ¡ninguna de las congregaciones  fueron mandadas  a hacer una contribución a Jerusalén!  ¡Ninguna!

Si Pablo no mandó a los corintios a hacer una contribución a Jerusalén, entonces ¿de dónde originó esa idea?  ¡Tito!  En 1 Corintios 8:6, Pablo dice que tal como “Tito….comenzó antes, así mismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia”  

No hay duda que la “obra de gracia” en este versículo es el donativo de Corinto para Jerusalén.  Pablo dice que era Tito quien comenzó a hablarle a la iglesia de Corinto sobre ayudar a los pobres santos de Jerusalén.

Pablo dice que Corinto fue la primera congregación que decidió ayudar – y de querer ayudar (1 Corintios 8:10; Romanos 15:26,28,31).

No fue que Pablo quería ayudar a los santos en Jerusalén y por lo tanto ordenó a los corintios que les  ayudaran.  ¡No!   La decisión de ayudar vino de Corinto, y el ánimo de “llevar acabo” lo que habían empezado vino de Pablo (2 Co. 8:11).

1 Corintios 8:4 dice: “pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos.”  Tenían GRAN DESEO de ayudar.

En 2 Corintios 8:10,  Pablo dice que estaban “prontos a querer”-  en otras palabras, querían ayudar a Jerusalén “desde el año pasado” y que ya habían prometido una generosidad o donativo (2 Corintios 9:5).

Pablo ahora sintió la necesidad de animarles a llevar a cabo, completar, o terminar lo que habían prometido hacer (2 Corintios 8:11).

El compromiso que hizo cada congregación no fue por mandamiento del Señor, pero fue decisión  propia de la congregación local.  El propósito de Pablo en escribir a los corintios fue animarlos, no mandarlos, a llevar acabo con esa “generosa colecta que ustedes habían prometido” (2 Corintios 9:5 NVI). 

Pablo exhorta a los corintios diciendo, “como en todo abundáis……abundad también en esta gracia.  No hablo como quien manda, sino para poner a prueba….la sinceridad del amor vuestro” (2 Corintios 8:7,8).

Algunos sugieren erróneamente que la frase de Pablo “no como quien manda” (2 Corintios 8:8) significa que él no había mandado a la iglesia en Corinto a recoger una ofrenda el primer día de la semana.  Esto es falso porque podemos leer en 1 Corintios 16:1,2 que de hecho, Pablo “ordenó“ y “mandó” que la iglesia recogiera una ofrenda.  ¿Se contradice la Biblia o están algunos tomando 2 Corintios 8:8 fuera de contexto?

Pablo no está diciendo que no es mandamiento tener ofrendas semanales.   Pablo sí mandó ofrendas congregacionales, pero NO mandó que enviaran donativo a Jerusalén.

 

 

RESUMEN

Para resumir nuestro estudio de 1 Corintios 16:1-3:  Entendemos que Pablo mandó que cada iglesia recogiera una ofrenda el primer día de cada semana.  También entendemos que esa colecta fue para “todos” los santos necesitados (1 Corintios 9:13) y no solamente para los de Jerusalén.  

Entendemos que la colecta debía de hacerse en la reunión o como “iglesia” y no en casas particulares “para que… no se recojan” cuando alguien lo necesita.   La cantidad que se ofrenda, la tiene que determinar el corazón del dador.  El dador no debe verlo como una multa pero como adoración a Dios (“Dios ama al dador alegre”).

Fue Tito, no fue Pablo, que informó a Corinto de la necesidad de Jerusalén..  Corinto decidió y prometió un donativo enorme a Jerusalén.  Corinto postergaba y Pablo ahora se encuentra acordándoles de la promesa que había hecho hace un año.

Pablo no dio orden a las iglesias en Corinto a que hicieran una colecta solamente porque existía una necesidad específica en Jerusalén. Parece que la iglesia en Corinto ya tenía un tesoro y que le escribieron a Pablo preguntándole  sobre la ofrenda.  El mandamiento de ofrendar en 1 Corintios 16:1,2 no fue solamente para los corintios sino que es para nosotros hoy también.  La necesidad es perpetua (Juan 12:8 – siempre habrán hermanos necesitados y gente perdida que necesita ser evangelizada) y por lo tanto la solución apostólica para suplir esa necesidad a través de la colecta dominical será perpetua  (1 Co.16:1,2;  2 Co. 8:13-14).

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NOTAS ADICIONALES SOBRE LA GENEROSIDAD:

DÉ COMO PROPUSO EN SU CORAZÓN

En 2 Corintios 9:7, la Escritura dice:  “Cada uno dé como propuso en su corazón” hablando de la ofrenda.  Algunos creen que este pasaje significa “cada uno ofrende la cantidad que él quiera”.

La misma idea encontramos en 1 Corintios 16:2 cuando dice “cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado” (literalmente según el diccionario Griego Vine, “en todo lo que pueda ser prosperado” (en cosas materiales)

2 Corintios 9:7  habla de la actitud que el dador debe tener – que no lo debe mirar como una multa o darlo con tristeza.  Sino la cantidad depende de “como propuso en su corazón” y “según haya prosperado”.

2 Corintios 8:12 dice:  “Porque si primero hay voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.” 

Pablo dio una orden y un mandamiento que cada congregación ha de recoger una ofrenda “cada primer día de la semana” (1 Corintios 16:1-2), pero no dio ningún mandamiento en cuanto a la cantidad específica que el individuo debe dar, pero especifica “generosidad”.

EL QUE SIEMBRA GENEROSAMENTE

Esto dicho, un cristiano que ama al Señor Jesús y a su iglesia, ofrendará la máxima cantidad posible.  Ofrendará generosamente (la cantidad mínima siendo el diezmo) sabiendo que ese dinero será usado para ayudar a santos pobres y para difundir el evangelio.

2 Corintios 9:6 “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. “

Aun el más pobre no puede negar que Dios le haya prosperado un poquito.  Me molesta escuchar a un hermano decir que Dios no le ha prosperado nada.  Aun en los momentos más difíciles de mi vida, nunca he faltado el alimento diario.  Dios siempre me ha ayudado, bendecido y prosperado aun en tiempos de escasez.  Si somos honestos, admitiremos que nuestro Amoroso y Bondadoso Dios siempre nos prospera en lo material, aunque no siempre lo hace en forma de monedas y billetes.

En la época patriarcal, Abraham dio el diez porciento al sacerdote Melquisedec (Gen 14:17-20; Hebreos 7:9,10).

Jacobo prometió dar el diez porciento (Gen.28:20-22).

En la época mosaica, fue mandato para el judío dar un diezmo de cada año y otro de cada tres años (Lev.17:30-33; Deut.12:6-17; Deut.14:28-29).

En la época cristiana, ¿podemos dar MENOS del diez porciento de nuestros ingresos?

LA GENEROSIDAD DEBE REGIR NUESTRAS OFRENDAS
Usted Juzga….

Generosidad = ¿el 1 %?      ???

Generosidad = ¿el 2 %?      ???

Generosidad = ¿el 3 %?      ???

Generosidad = ¿el 10 %?     ???

Generosidad = ¿menos de lo que daban los judíos?

Si usted, como cristiano, da menos del 10 porciento, ¡examine su corazón!

Antes de pagar el alquiler de la casa, los pagos del carro, la electricidad, el agua, el teléfono celular, los impuestos, los alimentos, etc…aparte por lo menos el 10 porcientos para Dios. 

Pero si aparto para Dios primero, no me quedará suficiente para pagar la cuenta de la luz, el recibo del agua, etc. “¡Hombres de poca fe!”

Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”  

En el Antiguo Testamento, los hebreos ofrendaban las primicias (Ez.44:30, Pr.3:9). ¿Cree usted que podrá honrar a Dios dándole las sobras, los restos?  Dios no es perro para que le dejemos las sobras. – ¡Qué egoístas somos!

¿Está su corazón bien con Dios?

Un corazón avaro y tacaño propone dar poquito, (ahorcado por los espinos del materialismo, es un corazón negro lleno de avaricia).- Ez.33:31 Salmo 119:36

Un corazón generoso propone dar un gran porcentaje de sus ingresos, rebosando con amor y liberalidad.

“EL DADOR ALEGRE” (1 Cor.9:7)

¿Por qué es tan alegre el corazón del dador?  Porque al ofrendar, usted está pensando en todas las almas que escaparán el tormento eterno y gozarán de felicidad celestial simplemente porque con el dinero que usted pone en el tesoro, está apoyando a un evangelista dedicado a la noble labor de evangelizar.

De igual manera, sentirá alegría al ofrendar porque está pensando en los cristianos doloridos sin alojamiento y sin los alimentos básicos que serán aliviados con el dinero que usted ofrenda.

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