Articulo Cizana

LA CIZAÑA Y EL TRIGO

Comentario de W.Barclay
[con comentarios de Pablo Melton entre corchetes]
Mat_13:24-30, Mat_13:36-43

 I. ANÁLISIS DE LA PARÁBOLA

Los detalles de esta parábola le resultarían claros y familiares a la audiencia de Palestina. La cizaña es una de las plagas que el campesino tiene que estar combatiendo constantemente en este clima. “Se cría espontáneamente en los sembrados y la harina de su semilla es venenosa» (D R.A E.). Al principio se parece tanto al trigo que es imposible distinguirlos. Cuando echan espiga se los distingue perfectamente, pero para entonces ya se han enredado las raíces de forma que no se puede arrancar la una sin dañar el otro.

Thomson, en La Tierra y el Libro, nos cuenta que vio la cizaña en el Wady Haman: “El grano está en el momento ideal de su desarrollo para ilustrar la parábola. Cuando el trigo o la cebada ya están granados, la cizaña también, y cualquier niño notaría la diferencia; pero antes, hasta cuando se observan con cuidado se puede uno confundir. Yo no podría distinguirlos con absoluta seguridad. Hasta los campesinos, que escardan los campos regularmente en esta tierra, no intentan separarlos al principio. No solo es que los confundirían; sino que, como las raíces están entremezcladas, sería imposible separarlos sin dañar lo bueno con lo malo. Hay que dejarlos crecer al mismo tiempo hasta el tiempo de la siega.»

La cizaña se parece tanto al trigo que los judíos la llaman trigo bastardo. Se llama en hebreo zúnim, que viene, como cizaña en español, del griego zizánion, plural zizánia. Se dice que zúnim viene de la raíz zaná, que quiere decir fornicar; y cuenta la leyenda que la cizaña se originó en el tiempo de maldad que precedió al Diluvio, porque entonces toda la creación, seres humanos, animales y plantas, se descarriaron y cometieron fornicación y produjeron descendientes contra la naturaleza. En sus primeras etapas, el trigo y la cizaña se parecen tanto que la idea popular era que la cizaña era trigo que se había corrompido.

El trigo y la cizaña no se pueden separar fácilmente cuando están creciendo; pero al final hay que separarlos, porque el grano de la cizaña es ligeramente venenoso. Causa mareos y náuseas, y tiene efectos narcóticos, y hasta en pequeñas cantidades tiene un sabor amargo y desagradable. Por último hay que separarlos a mano. Levison describe el proceso: «Se suelen emplear mujeres para quitar los granos de cizaña del trigo que se va a moler… Por lo general, la separación se hace después de la trilla. Se extiende el grano en grandes bandejas que se ponen delante de las mujeres para que puedan separar la cizaña, que tiene un tamaño y una forma semejante al trigo, pero se distingue por su color pizarra.»

Así que en sus primeras etapas de crecimiento la cizaña no se puede distinguir del trigo, y al final tiene que separarse so pena de graves consecuencias.

La escena de un hombre sembrando cizaña aposta en el campo de otro no es solo figurada. Sucedía a veces. Hasta el día de hoy, una de las amenazas más horrendas que se pueden dirigir a un enemigo en la India es: «¡Te voy a sembrar mala semilla en tu campo!» Y en el derecho romano codificado se prohíbe este crimen y se establece su castigo.

Todas las escenas de esta parábola les eran familiares a las gentes de Galilea que la oyeron por primera vez.

 

II. CINCO LECCIONES PRÁCTICAS

Bien se puede decir que, por su enseñanza, esta es una de las parábolas más prácticas que contó Jesús.

1.  Nos enseña que hay siempre un poder hostil en el mundo, buscando y esperando destruir la buena semilla. Sabemos por experiencia que ambas influencias actúan en nuestra vida: la influencia que ayuda a florecer y producir la semilla de la Palabra, y la influencia que trata de destruir la buena semilla antes que pueda llegar a producir fruto. La lección es que debemos estar siempre en guardia.

2. Nos enseña lo difícil que es distinguir entre los que están en el Reino y los que no. [Los pecadores al observar todas las denominaciones que dicen ser cristianas, y les cuesta distinguir entre todas ellas. De hecho, creen que todas son de Cristo, cuando en realidad son cizaña o sea falsos cristianos (Mateo 7:21-23). Solamente hay una iglesia verdadera construida por Cristo y no hay nadie salvo dentro de las denominaciones (Mateo 16:18; Hechos 2:47). Todos la membrecía sectaria “cristiana” es cizaña. Parecen ser “trigo” (verdaderos cristianos), pero no lo son.  Son cizaña.   NO CAIGAMOS EN EL ERROR de que la cizaña se encuentra dentro de la iglesia.  No hay cizaña en el reino; solamente hay trigo.  Es cierto que lamentablemente hay trigo malo en la iglesia, pero no hay cizaña.   Esta parábola dice que “el campo es el mundo’ (Mateo 13:38); no es la iglesia.  El trigo forma la iglesia (son los hijos del reino) y la cizaña son los falsos que fingen seguir a Cristo, cuando en realidad son hijos del maligno, disfrazados de verdadero cristiano.  La cizaña consiste de los que aquellos que creen en salvación por la fe sola, los que no creen en el bautismo de infantes, etc.. ]

3.  Nos enseña a no [tratar de eliminar a los malos de este mundo por fuerza- Lucas 9:54-56]. Si hubiera sido por los segadores, habrían tratado de arrancar la cizaña arrancando también el trigo. [Hay que esperar la siega. La cizaña representa los hijos del maligno: en particular, los falsos maestros que se disfrazan de ministros de justicia y falsos cristianos que dicen ser cristianos pero nunca han obedecido el plan de salvación así como Cristo y sus apóstoles la entregaron. Esto incluye los que se proclaman salvos por fe solamente, sin someterse al bautismo bíblico “para perdón de pecados” –Hch.2:38].

4.  Nos enseña que el juicio llega al final. No es precipitado, pero llega irremisiblemente. Puede que, humanamente hablando, el pecador parezca escapar las consecuencias en esta vida, pero hay otra vida por venir. Puede que, humanamente hablando, la bondad no parezca recibir nunca su recompensa, pero hay un mundo nuevo en el que se ajustarán los ejercicios del viejo.

5.  [Nos enseña que tenemos que tolerar a los falsos maestros y falsos cristianos hasta el retorno de Jesucristo. No tenemos derecho de usar violencia para ejecutarlos como por medio de una inquisición. Los falsos maestros de las denominaciones están estorbando la causa de Cristo, pero tenemos que aguantarlos. Nunca cesaremos de advertir a los ingenuos de sus engaños, pero es el Señor Jesús quien exterminará a estos pretendientes en el día de juicio.  A Él le corresponde pasar la sentencia final sobre ellos.]

Así que, esta parábola contiene dos advertencias: una es que no debemos [exterminar] a nadie, y la otra es que, al final, vendrá el juicio de Dios.

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